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TESTIMONIOS

"ELSITA"

testimonio Conocí a "Elsita" cuando ella tenía 21 años. Una hermosa jóven, como se observa en la fotografía en blanco y negro de aquellos años, de gran sociabilidad, amante del baile y de la conversación. Pretendida por muchos y por supuesto, con varios pololeos a cuestas.

Ferviente admiradora del españolísimo cantante Rafael que por aquel tiempo ya era un ídolo de las jóvenes "calcetineras". Si mi memoria no me falla, la primera vez que Rafael visitó el país en una presentación en el Teatro Caupolicán, Elsita ya había comprado su boleto con mucha anticipación y asistió a la presentación de su ídolo.

Había nacido un 15 de noviembre de 1947 en Traiguén, ciudad del sur de Chile, localidad a la que había sido trasladado su padre, un empleado público que fue muchas veces de ciudad en ciudad, hasta que finalmente, jubila y se avecina en la ciudad de Rancagua.

¿ Qué sueños de juventud se habrá forjado Elsita ?

¿ Quizás estudiar una carrera universitaria, como su única hermana ?

¿ Habrá tenido sueños de viajar y conocer otros países, personas, nuevos amores, un amante esposo y hermosos hijos ?

Nunca lo podremos saber. Si en alguna oportunidad los hubo, jamás llegaron a cumplirse. Quedaron en su mundo interior al cual de vez en cuando no cabe duda que ella retorna. A veces su memoria deambula por sus recuerdos y menciona hechos y lugares en que anidaron aquellos sueños, entremezclado con la imágen de sus juveniles amores que por cierto reaparecen con nitidez, para luego retornar y quedar atrapados, permaneciendo para siempre como su tesoro, del cual sólo ella es su dueña.

Y esto porque Elsita, desde hace ya casi cuarenta años, ha padecido una enfermedad psiquiátrica que al decir de los especialistas, en un comienzo correspondía a una depresión endógena, agravada por la denominada depresión pos parto al tener a su primera hija, cuando recién tenía 24 años. Desde entonces, su vida ha consistido en deambular, por largos períodos, de clínica en clínica, hasta que, finalmente, hace ya largos 20 años, y por espacios intermitentes, ha sido internada en el Instituto Psiquiátrico Dr. Horwitz. Su última internación duró más de dos años y medio.

 

testimonioEsta es la Elsita de hoy, luego de tantos años de sufrimiento y prolongadas internaciones. Pero, como lo pueden atestiguar los funcionarios de los diferentes sectores en que ha estado internada, cuando se encuentra compensada, es la "Abuelita Elsita", de fácil risa, colaboradora, sociable y buena para bailar. Es como si el tiempo hubiera retrocedido mágicamente y vuelve a ser la hermosa jóven de sus veinte años, llena de vida, "polola" y buena para conversar. Eso sí no cambia.

(Elsita, Agosto 2010)

 

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"La oscuridad era tal, que sólo a ratos podía ver la luz".

Macarena

testimonio

"Alrededor de 17 años el sin sentido me tuvo de su lado. Me dió Trastorno Obsesivo Compulsivo, cuando tenía 13 años aproximadamente, y a los 30 ya no hago ritos, es decir, no tengo síntomas. Sin embargo, el tratamiento aún continúa.

Fueron tiempos de mucho dolor y angustia, tiempos en que me sentía más muerta que viva.

¿Cómo poder explicarles lo mal que estuve durante esos años de agonía, en que me parecía que el pasar de las horas no avanzaban a mi favor, en que la oscuridad era tal que sólo a ratos podía ver la luz ?.

Todo comenzó silenciosamente. Descubrí que hacía cosas extrañas, por ejemplo: demoraba horas cuando me duchaba; ordenar mi pieza era sinónimo de perfección y pulcritud, etc.

En ese entonces, corría el segundo semestre de 1998 cuando hice mi primera crisis. Cursaba 2° año de Licenciatura en Letras en la Universidad Católica. Fue tal mi desequilibrio, que tuve que suspender mis estudios en forma indefinida.

Ahí comenzó mi calvario, deambulando de médico en médico, hasta que en febrero de 1999, una doctora logró estabilizar en parte mi enfermedad. Sin embargo, recién en el año 2007, en el Instituto Psiquiátrico José Horwitz Barak, un equipo médico logró encontrar el tratamiento adecuado, que comprende medicamentos, psicoterapia y terapia ocupacional

Afortunadamente hoy, gracias a Dios, y a las personas que me han ayudado en este duro recorrido, puedo decir que después de 17 años, un camino terminó para darle cabida a nuevos andares, dejando atrás mis ataduras y gozo de la libertad que implica vivir". Macarena, enero de 2008